Dom. Feb 28th, 2021
Casa de la vicepresidenta de Estados Unidos

Esta semana Joe Biden ha jurado su cargo como el vicepresidente número 46 de Estados Unidos. Kamala Harris es la nueva vicepresidenta del país y, aunque se habla mucho sobre la Casa Blanca, resulta de especial interés conocer cómo es la casa de la vicepresidenta de Estados Unidos.

La vivienda está en un terreno de 30 hectáreas y tiene 836 metros cuadrados. Tiene tres plantas y cuenta con nada más y nada menos que 33 habitaciones. Cuenta con numerosas comodidades, como una gran piscina o un gimnasio de más de 40 metros cuadrados. En la planta baja tiene un salón, un comedor, una cocina, una sala de recepción y un porche, entre otras estancia.

Durante la estancia de los Biden en la residencia se dijo que también dispone de un búnker, aunque esta información no se ha podido confirmar hasta la fecha. Aunque la prensa desmintió el rumor en su momento, los vecinos de la zona aseguraron en 2002 que escucharon ruidos que parecían explosiones provenientes del sótano.

Historia de la casa de la vicepresidenta de Estados Unidos

La casa donde Kamala Harris y su marido, Doug Emhoff, vivirán durante al menos los próximos cuatro años fue construida hace 128 años. Sin embargo, no fue hasta el año 1974 cuando un vicepresidente vivió en ella. El primero en hacerlo fue Nelson Rockefeller, el segundo al mando en la administración de Gerald Ford. Sin embargo, el primer vicepresidente que realmente residió en el Observatorio Naval fue Walter Mondale tras las elecciones de 1976, en las que Jimmy Carter se convirtió en el nuevo presidente de EE.UU.

Desde 1893 hasta 1974 fue el hogar de los jefes del Observatorio Natal de EE.UU. Antes de que existiera la casa de la vicepresidenta de Estados Unidos, éstos vivían en hoteles o en sus propios hogares. Desde la década de los años 20 se consideró la posibilidad de designar una casa oficial para el vicepresidente, aunque no se materializó hasta el año 1974.

Historia de la casa de la vicepresidenta de Estados Unidos

Uno de los principales motivos por los que finalmente se decidió que esta vivienda fuera el hogar presidencial fue las grandes cantidades de dinero que el Servicio Secreto se gastaba en reforzar la seguridad de las casas privadas de los vicepresidentes en cada nuevo mando. Por ejemplo, en la casa de Maryland de Richard Nixon invirtieron 245.000 dólares, y en la casa de Virginia de Gerald Ford, 81.000 dólares.

Ahora el matrimonio no se mudará a la casa de la vicepresidenta de Estados Unidos hasta dentro de unas semanas porque se están realizando una serie de obras y mejoras en la residencia, como por ejemplo la instalación de nuevos revestimientos en las chimeneas.

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