¿Juana la Loca realmente estaba loca? ¿Mito o realidad?

Juana la Loca estaba loca

Siempre hemos conocido a Juana I de Castilla bajo el sobrenombre de Juana la Loca. Pero, ¿realmente estaba loca?, ¿sufría algún tipo de enfermedad mental? Pues bien, lo cierto es que no hay ninguna evidencia de ello. Los historiadores creen que fue víctima de una confabulación de su propia familia para incapacitarla y evitar que tomara el poder. Lo que sí es muy probable es que sufriera depresión por la vida que le impusieron.

La historia de Juana la Loca

Juana de Castilla nació en el año 1479 en Toledo. Fue una niña completamente normal, que recibió una buena educación. Como era habitual en aquella época, los Reyes Católicos acordaron el matrimonio entre Felipe I de Austria, más conocido como Felipe el Hermoso y su hija, la Infanta Juana.

Contrajeron matrimonio en el año 1496, cuando Juana de Castilla apenas tenía 17 años de edad. Las continuas infidelidades de Felipe y una vida de soledad hicieron que poco a poco Juana fuera mostrando un carácter cada vez más obsesivo e irritable. Parece que el carácter de Juana era un poco bipolar, oscilando rápidamente entre la tristeza y la euforia.

El fallecimiento en el año 1504 de Isabel la Católica dio lugar a una disputa entre Felipe el Hermoso y Fernando el Católico por hacerse con la Corona de Castilla. El marido de Juana fue Rey durante apenas dos meses, y falleció de manera repentina en el año 1506.

Juana la Loca

Fue la actitud que mostró Juana durante el cortejo fúnebre de su marido lo que hizo creer a la población que estaba loca. De cualquier modo, su padre, Fernando el Católico, no estaba dispuesto a que nadie le quitara el poder, así que encerró a su hija en Tordesillas durante 46 años, hasta el momento de su muerte.

No fue liberada ni siquiera cuando su hijo Carlos I llegó al trono. En el año 1520, el movimiento comunero fue hasta Tordesillas para liberar a Juana. A pesar del cautiverio, los líderes comuneros se encontraron con una mujer muy inteligente, capaz de mantener una conversación clara y coherente.

Es precisamente esta descripción la que ha hecho que los historiadores pongan en duda que Juana de Castilla estuviera loca. Si bien es cierto que pudo sufrir alguna enfermedad mental de carácter transitorio por la muerte de varios familiares en poco tiempo, nada que ver con la locura.

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