Así fue el primer ordenador electrónico de la historia, un «gigante» de 27 toneladas

Así fue el primer ordenador electrónico de la historia, un "gigante" de 27 toneladas

Actualmente todos estamos familiarizados con los ordenadores, pero en realidad hace apenas un siglo ni siquiera existían. El primer ordenador electrónico de la historia nació en el año 1943, en plena II Guerra Mundial. Su construcción duró nada más y nada menos que dos años, y fue presentado al público el 15 de febrero de 1946. Un «gigante» de 27 toneladas, que ocupaba una superficie de 167 metros cuadrados. ¡Ahí es nada! 

¿Cómo nació el primer ordenador electrónico de la historia?

Durante el conflicto bélico, los artilleros del ejército estadounidense apuntaban sus armas utilizando tablas de tiro, las cuales contenías las trayectorias de los proyectiles según una serie de factores: velocidad y dirección del viento, zona geográfica y tipo de arma.

Las tablas se realizaban de forma manual en una base militar de Pensilvania, y tenían un tamaño colosal, teniendo en cuenta que cada tabla contenía alrededor de 3.000 trayectorias, y cada una requería unos 750 cálculos.

Por esta razón, el ejército de Estados Unidos llegó a un acuerdo con la Universidad de Pensilvania, donde ya estaban trabajando con versiones primitivas de lo que luego sería el primer ordenador electrónico de la historia.

¿Cómo era el ENIAC? Datos y curiosidades

Diseñado por John Presper y John W. Mauchly, el ENIAC era capaz de realizar 300 multiplicaciones y 5.000 multiplicaciones por segundo, todo un hito a mediados del siglo XX. No tenía sistema operativo, ni ningún tipo de software. Únicamente almacenaba los números que utilizaba para llevar a cabo las operaciones, utilizando el sistema de numeración decimal.

Funcionaba a 100.000 ciclos por segundo (un ordenador actual lo hace a más de 2.000 millones de ciclos por segundo), y tenía un precio de 500.000 dólares de la época, lo que equivale a unos 6 millones de dólares a día de hoy.

La programación del ordenador era muy compleja porque requería de la operación manual de aproximadamente 6.000 interruptores, así como de la interconexión de los distintos módulos con cables manguera. Fueron seis mujeres las que lo programaron, «las chicas del ENIAC».

El ENIAC fue utilizado sin descanso hasta las 23:45 horas del 2 de octubre de 1955, cuando se apagó para siempre.

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